¿QUÉ SIGNIFICADO TIENE LA ESCRITURA DEL NOMBRE DE LOS NIÑOS?
Significado afectivo – El nombre
propio escrito permite una ampliación de la propia identidad. Ser “uno mismo”
también por escrito ayuda a establecer un primer vínculo positivo con la
escritura que así deja de ser cosa “de los otros”, “de los grandes”. También me
concierne. Tanta es la carga afectiva de esa escritura que no es extraño ver a
niños que abrazan, acarician o incluso besan esa escritura diciendo “Esa soy
yo”.
No es extraño que los niños que crecen
en familias donde se lee y escribe como parte de las actividades cotidianas
intenten producir escrituras desde muy temprano. Vamos a ver tres ejemplos de
niños de 3 años.
Camila, con 3 años recién cumplidos
(Ilustración 1) copia su nombre para hacer, a sugestión de su abuela, tarjetas
para fin de año.
Significado cognitivo
Ana Teresa, de 3 años 3 meses
(Ilustración 2) dibuja primero a su hermana mayor (la figura grande), luego le
pone su nombre (letras en la parte inferior). Inmediatamente se dibuja a sí
misma (figura menor) pero como ese dibujo le quedó encima del nombre de su
hermana, en esa escritura ya no puede decir el nombre original. Por eso, y para
estar más segura, decide poner los nombres encima de la cabeza de cada quien.
Lo que parecen antenas sobre su cabeza son en realidad dos letras, y una
tercera, trazo curvo por debajo.
Santiago, 3 años 6 meses (Ilustración
3) dibuja una espléndida figura humana y pone su nombre en calidad de firma.
Allí lee “San-tia-go-lo hizo”. Lo que parece una i acostada es
en realidad “punto y raya, porque allí termina”, en propias palabras del autor.
Escribir el
nombre propio es apropiarse de formas-letras que “me pertenecen”. Eso
ayuda a establecer un primer repertorio de formas.

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